domingo, 20 de septiembre de 2015

Cambios de calor en el océano y ENSO

El océano, además de ser eso que se encuentra más allá de la arena de la playa donde plantamos la sombrilla en verano, es un gran almacén. Y tiene la capacidad de guardar muchas cosas, entre ellas, calor. Pero también tiene la capacidad de liberar ese calor en determinados momentos. Y cuando el calor en el océano varía, la atmósfera, en constante interacción con él, también experimenta cambios que se reflejan en su circulación.

Foto: mreyeszam

En esta entrada vamos a tratar sobre un caso concreto de cambios en el calor acumulado en el océano que provoca grandes variaciones en la circulación atmosférica y, por tanto, en el sistema climático mundial.


Anomalía en las temperaturas de la semana del 10 de agosto respecto a la media 1981-2010. NOAA.

Dirijamos la mirada hacia el Océano Pacífico. En las aguas superficiales de su parte ecuatorial central y oriental se producen fluctuaciones en la temperatura. Es un fenómeno natural que tiene una gran influencia en las condiciones climáticas de diversas partes del mundo. Tiene tres fases: El Niño, La Niña y una fase neutra. Asociados a las oscilaciones en la temperatura de las aguas se producen cambios importantes en la circulación atmosférica. Dichos cambios reciben el nombre de Oscilación del Sur y tienen una fase negativa (la asociada a El Niño), una positiva (la asociada a la Niña) y la neutra. El conjunto del componente oceánico más el componente atmosférico de este fenómeno natural se conoce como ENSO (El Niño Southern Oscillation) o ENOS (en español).

Durante El Niño se produce un aumento de la temperatura a gran escala de las aguas superficiales en las zonas ecuatoriales del Pacífico oriental y central, y en la atmósfera se observa una presión del aire más alta de lo "normal" en la zona de Indonesia y una presión más baja de lo "normal" en la zona central y oriental del Pacífico. Los vientos alisios que normalmente soplan de este a oeste a lo largo del ecuador se debilitan o incluso desaparecen. El fenómeno debe su nombre a los pescadores de Ecuador y Perú que en el siglo XIX observaron cómo sus capturas disminuían cuando el agua era más cálida de lo "normal" en vísperas de las navidades, de ahí el nombre de El Niño.
Durante La Niña en el océano se produce un enfriamiento de las aguas superficiales en las mismas zonas que durante El Niño se produce el calentamiento y en la atmósfera se producen variaciones climáticas opuestas también (baja en Indonesia y alta en el Pacífico central y oriental), especialmente en zonas del trópico.

Mapa de las anomalías en las temperaturas de la superficie del mar durante un fenómeno fuerte de La Niña y El Niño. NOAA

El calentamiento de las aguas, como hemos dicho, provoca bajas presiones que pueden dar lugar a lluvias intensas en zonas del norte de Perú y en Ecuador, lo cual provoca un efecto dominó que altera los patrones atmosféricos en todo el globo. Dependiendo de dónde nos encontremos los efectos serán unos u otros. Por ejemplo, El Niño se asocia a condiciones cálidas y secas en regiones de Australia, Indonesia, Filipinas y en islas de la parte central del Pacífico. A condiciones húmedas en zonas del Golfo de México, Colombia, Ecuador y también desde el sur de Brasil hasta la región central de Argentina.Y a inviernos más suaves en Alaska y en la costa occidental de Canadá. También se relaciona con la formación de menos huracanes en el Atlántico pero más ciclones tropicales y más intensos en la zona central y oriental del Pacífico.



Pero, ¿cómo sabemos que la temperatura de las aguas superficiales cambia? Pues gracias a una red de miles de boyas distribuidas por el océano que toman su temperatura. Además, con los satélites meteorológicos, buques de investigación y radiosondas se completa un sistema que permite observar y ayudar a predecir los fenómenos meteorológicos. Es importante poder hacerlo porque las consecuencias de los mismos pueden ser graves, desde pérdidas humanas hasta pérdidas económicas, aunque este último caso es relativo, ya que pueden compensarse con ganancias en otras zonas donde el fenómeno tiene consecuencias positivas.

Para poder afirmar que El Niño se está produciendo en unas determinadas áreas del Pacífico ecuatorial tienen que observarse ciertas anomalías positivas en las temperaturas (0.5ºC) durante un determinado periodo de tiempo. Y parece que ahora mismo estas condiciones se están dando.
La NOAA informa cada mes sobre la evolución, estado actual y predicciones de ENSO y en su última predicción, de hace solo unos días, afirmaba que las condiciones de El Niño están presentes, pues desde junio se están observando las anomalías positivas en el Pacífico en toda la franja ecuatorial (+2.0ºC en agosto) y prevén con un 95% de probabilidad que continúen durante el invierno del hemisferio norte, debilitándose en primavera. Este informe se puede consultar en el siguiente enlace.

Actualmente nos encontramos en un contexto global de aumento del contenido de calor debido, principalmente, al aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera que, a largo plazo, contribuye al aumento del nivel del mar, a la disminución de glaciares en Groenlandia y en la Antártida, y aumenta el estrés de ciertos ecosistemas marinos. El año 2010 fue el más cálido desde que se tienen registros (según WMO) y fue un año con episodio El Niño. El segundo más cálido fue 1998, también un año con El Niño. Por tanto, la llegada del fenómeno este año podría ayudar a que se bata un nuevo record en 2015.

En el siguiente vídeo se comparan las anomalías en las temperaturas del episodio de El Niño de 1997-98 (uno de los más fuertes) con las de el actual. 

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