jueves, 21 de abril de 2016

El virus Zika y la radioactividad

Desde hace unos meses, en los informativos se habla con frecuencia de una enfermedad provocada por un virus (el virus de Zika) y, a estas alturas, seguro que todos hemos leído alguna información sobre el tema.
Se trata de un virus transmitido, principalmente, por mosquitos y que se ha relacionado con un aumento en el número de recien nacidos con microcefalia.
Dado que esto es un blog sobre Física os preguntaréis qué estamos haciendo hablando de esta enfermedad, por muy de actualidad que esté. El motivo es muy simple, la Física también tiene que ver en los esfuerzos que se están llevando a cabo para el control de la enfermedad por el virus de Zika. 

La enfermedad provocada por este virus se detectó por primera vez en Uganda en 1947 en animales, y en 1952 en humanos. Los primeros brotes de la enfermedad se describieron en el Pacífico en 2007 y 2013 y en América y África en 2015. Desde el 1 de enero de 2007 se ha notificado la transmisión del virus en 64 países y territorios. 
El virus de Zika se transmite a las personas a través de la picadura de mosquitos infectados del género Aedes y, sobre todo, Aedes aegypti en las regiones tropicales. Este mosquito es el mismo que transmite el dengue, la fiebre amarilla y la fiebre chikungunya. Recientemente se ha extendido a 34 países en el continente americano hasta el punto de que la OMS (Organización Mundial de la Salud) declaró a principios del mes de febrero que se trata de una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII). 
Los síntomas de la enfermedad son muy similares a los del dengue por lo que el diagnóstico exacto, que solo puede confirmarse con pruebas de laboratorio que detecten la presencia de RNA del virus en la sangre u otros líquidos corporales, es de crucial importancia, ya que la enfermedad por el virus de Zika se asocia a complicaciones neurológicas en adultos y a malformaciones congénitas en recién nacidos, principalmente, microcefalia, una condición en la que el bebé tiene una cabeza más pequeña de lo normal, lo cual puede suponer problemas en el transcurso de la niñez.
Por todo ello, la detección temprana de la enfermedad es fundamental. Y ahí es donde entra la Física, ya que para detectarla e intentar controlarla se utilizan técnicas que tienen un fundamento físíco. 
Por ejemplo, la IAEA (en español, Agencia Internacional de Energía Atómica) ha impartido recientemente un curso para médicos, epidemiólogos, microbiólogos y técnicos de laboratorio de América Latina, el Caribe y África en el que estos profesionales han aprendido o han ampliado sus conocimientos en técnicas que se basan, a su vez, en técnicas nucleares, que pueden utilizarse para detectar el virus del Zika de forma rápida y que serán una gran ayuda para los sistemas públicos de salud de los países afectados.
El curso se ha desarrollado en los laboratorios de la IAEA en Sibersdorf, Austria y en él los participantes han practicado el uso de una técnica denominada RT-PCR (reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa). 
La RT-PCR es una técnica de laboratorio usada en biología molecular para generar una gran cantidad de copias de ADN, proceso llamado amplificación, que se utiliza para la detección de genes o para estudiar el genoma de virus de ARN como los retrovirus, y que usa técnicas de fluorescencia para cuantificar la cantidad de ADN. Un material fluorescente absorbe luz de una longitud de onda más corta y la emite en una longitud de onda más larga, y menos energética.
Esta técnica permite detectar el virus de manera muy precisa y en muy poco tiempo, apenas tres horas.
Por otra parte, dado que no existe tratamiento ni vacuna para la enfermedad, la mejor forma de prevenirla consiste en la reducción del número de mosquitos, ya sea directamente o a través de la eliminación de sus lugares de cría, y de la disminución de los contactos entre los mosquitos y las personas.
El IAEA ha ofrecido asistencia a los países afectados para usar técnicas nucleares en el control de las poblaciones de mosquitos. 
Sí, la radiactividad también puede usarse para eso. De hecho, existe una técnica de control de plagas basada en la energía nuclear llamada en inglés SIT (Sterile Insect Technique) que utiliza la radiación ionizante para esterilizar a los insectos machos que son criados en masa en instalaciones especiales y, posteriormente, liberados para que se apareen con las hembras salvajes que, de este modo, no producen crías. Esta técnica, combinada con otros métodos de control de plagas pueden conseguir la desaparición de las poblaciones de mosquitos. El motivo de criar y liberar solo ejemplares machos es debido a que las hembras son las únicas que transmiten la enfermedad y, de esta manera, se evita que los mosquitos liberados puedan provocar algún contagio accidental.


Los métodos tradicionales de control de plagas con insecticidas también son eficaces para controlar a los mosquitos en determinadas circunstancias pero la resistencia a los insecticidas está aumentando por lo que es necesario investigar y probar técnicas distintas. Y ahí la física tiene algo que decir.




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